jueves, 5 de agosto de 2010

Ataraxia

No hay nadie mas que yo en esta pieza, aunque las paredes susurren lo contrario. Me atormenta. El semáforo esta en verde y no puedo detener los pasos apresurados por el sendero de flores marchitas. No hay nadie mas, solo yo y la lluvia helada que congela mi cuerpo.
Miro hacia la izquierda y ya no está la maquina, se quedo un año atrasada. Ahora qué podría salir mal. A mi derecha estoy yo, como si me hubiera desdoblado. Todo es hermoso y tranquilo. El paisaje con nubes rojas se refleja en mis ojos tan nitidamente como si se estuvieran reflejando en agua cristalina. Una sonrisa se asoma, luego risas acompañadas de pasto verde.
El escenario cambia, vuelvo a estar en el mismo camino de antes, pero ahora el semáforo esta en rojo. Todo se detiene. Las gotas de lluvia son como perlas transparentes, que cuando las toco se evaporan. Los pétalos de rosas están en el barro, pero las rosas no han muerto, sino que tienen hermosos brotes de pétalos blancos que crecen con inmensa perfección. La pureza del paisaje transmite calma, placer y serenidad. La odisea ha concluido, este es mi lugar.